101 cuentos clásicos de la India

on sábado, 9 de enero de 2010

El presente libro es una recopilación de cuentos de la India realizada por Ramiro Calle, en los cuales abundan las referencias a lo espiritual y la sabiduría. Los cuentos no poseen una extensión superior a una página, en la gran mayoría de los casos y son muy entretenidos. Lo molesto puede ser las moralejas de los cuentos, que a ratos parece forzada y que, citando a Kipling y Borges, es totalmente prescindible.

El enlace de descarga es el siguiente:

http://www.mediafire.com/download.php?wovzknnoyv2




Song Ting-Po atrapa a un fantasma

Cuando aún era joven, Song Ting-Po, natural de Nanyang, se encontró de noche con un fantasma en pleno camino.
-¿Quién es usted? - preguntó
-Un fantasma, señor.
A su vez preguntó:
-¿Y usted?
-Un fantasma como usted -MIntió Song.
-¿Dónde va?
-A Wuanché
-¡Que casualidad! Yo también.
Marcharon juntos durante varios kilómetros.
-Andar así lleva mucho tiempo y resulta fatigoso. ¿No será mejor cargarnos por turno uno al otro? -sugirió el fantasma.
-Muy buena idea -aprobó Song.
Para comenzar, el fantasma lo cargó durante un largo trecho.
-Lo encuentro muy pesado -se asombró el fantasma- ¿Es usted realmente un espectro?
-Soy un espectro reciente -respondió Song- Por eso aún soy pesado.
A su vez cargó al fantasma, que no pesaba absolutamente nada. Y así siguieron por el camino, cargando uno al otro por turno.
-Como soy un nuevo aparecido -observó Song- aún no sé lo que más debemos temer como fantasmas.
-Hay una sola cosa que debemos cuidarnos: que un hombre nos escupa.
Siguiendo el camino, llegaron a un arroyo. Song invitó al fantasma a que lo atravesara primero. Así lo hizo, sin el menor ruido. En cambio, Song atravesó la corriente con un gran alboroto de agua revuelta.
-¿Por qué hace tanto ruido? -preguntó el fantasma.
-No hace mucho tiempo que he muerto -respondió Song, con la intención de adormecer la vigilancia del fantasma-. Por eso aún no tengo el hábito de caminar sobre el agua. Le ruego perdone mi torpeza.
Cuando se aproximaron a la ciudad de Wuanché, Song cargó al fantasma sobre su espalda y lo mantuvo allí fuertemente agarrado. El fantasma se puso a gritar , suplicando a Song que lo dejara en el suelo. Pero sin inquietarse de esos gritos, Song apuró el paso hacia la ciudad. Cuando dejó al fantasma en el sueló, ya había tomado la forma de un cordero. Después de escupirlo, para evitar que tomnara otra forma, Song apresuró a venderlo.
Y se fue, enuriquecido en mil quinientas monedas.
En su época, Che Tsong (*) comentó el hecho en los siguientes términos:
"Song Ting-po hizo algo inmejorable: ganó mil quinientas monedas vendiendo un fantasma".

(De Cuentos extraños, dinastía Wei y Tsin).



(*)Un noble rico de la dinastía de los Tsins. El autor del cuento se vale de este nombre para probar la autenticidad de la historia.


Nota: Este cuento lo tradujo Bernardo Kordon y se encuentra en el libro "Cuentos Chinos con fantasmas", de edición argentina. Yo sólamente lo transcribí acá. Tengo una copia del libro pero sin embargo no he encontrado muchas otras. Voy a tratar de transcribir, con el tiempo, todos los cuentos posibles.



Historia de zorros


NIU CHIAO, letrado y poeta chino, del siglo IX. Su obra abarca treinta libros.


Wang vio dos zorros parados en las patas traseras y apoyados contra un árbol. Uno
de ellos tenía una hoja de papel en la mano y se reían como compartiendo una broma.
Trató de espantarlos, pero se mantuvieron firmes y él disparó contra el del papel; lo
hirió en el ojo y se llevó el papel. En la posada, refirió su aventura a los otros huéspedes. Mientras estaba hablando, entró un señor, que tenía un ojo lastimado. Escuchó con interés el cuento de Wang y pidió que le mostraran el papel. Wang ya iba a mostrárselo, cuando el posadero notó que el recién venido tenía cola. ¡Es un zorro!, exclamó y en el acto el señor se convirtió en un zorro y huyó.
Los zorros intentaron repetidas veces recuperar el papel, que estaba cubierto de caracteres ininteligibles; pero fracasaron. Wang resolvió volver a su casa. En el camino se encontró con toda su familia, que se dirigía a la capital. Declararon que él les había ordenado ese viaje, y su madre le mostró la carta en que le pedía que vendiera todas las propiedades y se juntara con él en la capital. Wang examinó la carta y vio que era una hoja en blanco. Aunque ya no tenían techo que los cobijara, Wang ordenó: Regresemos.
Un día apareció un hermano menor que todos habían tenido por muerto. Preguntó por las desgracias de la familia y Wang le refirió toda la historia. Ah, dijo el hermano, cuando Wang llegó a su aventura con los zorros, ahí está la raíz de todo el mal. Wang mostró el documento. Arrancándoselo, su hermano lo guardó con apuro. Al fin he recobrado lo que buscaba, exclamó y, convirtiéndose en zorro, se fue.

NIU CHIAO.




Este cuento aparece en la "Antología de la literatura fantástica" que compusieron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo. Los autores no tienen una fuente traducida al español, infiero que tomaron el texto traducido del Chino al Inglés, y posteriormente tradujeron al español. Tengo estas sospechas por que Borges solía citar libros y autores, como Herbet Allen Giles, que están en inglés, y traducirles al español para usar los fragmentos.
Sobre el autor, sólo se nos entrega una brevísima biografía, casi anecdótica, pero no es mucho lo que se sabe de él. Sabemos el número de sus libros, que tenía una buena reputación y que abordó distintas temáticas, destacado en la religiosa.

Es posible encontrar las referencias de su vida en el siguiente libro:

“Algunos aspectos de los conflictos de la religión en China durante las seis dinastías y períodos de T'ang”. E. Edwards. Boletín de la escuela de estudios orientales, Universidad de Londres, vol. 7, no. 4 (1935), pp. 799-808